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Lugares de interés en la Villa de Velamazán

Conoce nuestro pueblo

La Villa de Velamazán

La villa de Velamazán está a medio camino entre Almazán y Berlanga de Duero. Los dos montes sobre los que se asienta el pueblo se llaman "El Castillo" y "La Atalaya", aunque no quede nada ni del uno ni de la otra. Subidos a cualquiera de ellos se contempla una extensa y bella panorámica de las vegas del Duero y de la Sierra de Bordecorex por el sur, plagada de monumentos al dios Eolo. El caserío está amparado al Sur por un rico monte donde abunda la carrasca, encina y roble, y abierto al Norte por el río Duero que, aunque no discurre por su término, lo hace por el vecino de Rebollo, cuyo ayuntamiento está agregado al de la villa.

A pesar de que ha llegado a tener cerca de 600 habitantes entre los años 50-60, conocidos como "churriegos", actualmente su número se ha reducido a 150 personas censadas, de las cuales en invierno apenas viven 40, ya que la mayor parte de su población, reside en la vecina villa de Almazán, que dispone de todos los servicios siendo el pueblo más grande de Soria con más de 5000 habitantes.

No obstante, en verano, puentes y muchos fines de semana acude gente a disfrutar de la tranquilidad y las vistas que ofrece este pueblo situado a 997m de altitud.

Iglesia de la Santa Cruz. 1686

Es un edificio suntuoso, de buena arquitectura y regulares retablos, levantado en el siglo XVII con el patrocinio de los González de Castejón. En la iglesia se había construido en 1819 el acceso a la tribuna del Marqués y en el año 1899 se reconstruye el campanario.
Se derriba y se hace totalmente nuevo el campanario con 5 plantas de ascensor en el año 2009.

El interior estaba cubierto de tapices de Damasco, lo que en la villa se denominaban las colgaduras, que en 1924 fueron vendidas por 11000 pesetas a un anticuario madrileño, para reparar los daños que había sufrido la torre.

Contiene un precioso órgano, el segundo por tamaño de la provincia, además de dos púlpitos de hierro de bastante mérito, preciosas colgaduras de damasco encarnado y muchas alhajas y lámparas de plata.

El Torreón

El Torreón o Torrejón se construye en 1890, cuando ya es marqués José María González Castejón y Olazábal, ingeniero de montes, soltero, y que residía por temporadas en la Villa de Velamazán, era además conde de Fuerteventura y señor de Fuentegallarmo.

El objetivo o finalidad del torreón fue hacer ensayos de vuelo humano. El mentor el propio marqués, para lo cual el mismo construyó unos alerones con tablas, provistos de conchas ajustables, y largas cañas de bambú, que vinieron de París y Amberes, traídas en caravanas a caballo procedentes de América central. El vuelo jamás llegó a realizarse. El torrejón fue construido sobre la colina del castillo, así llamada por la posible existencia anterior de una construcción de esas características. En el cerro puede apreciarse los restos de lo que pudo ser una atalaya de origen.

El Rollo

El rollo o picota, del s.XVII está ubicado en la plaza del pueblo y simplemente recuerda que en la Villa de Velamazán, la jurisdicción perteneció al marqués de Velamazán.

Ermita de San Sebastián

Sobre un cerro junto a la villa, se encuentra el cementerio viejo y lo que fue parroquia de San Sebastián.

En origen de estilo románico, del que se conserva la portada con arco de medio punto y arquivoltas, con posterioridad se reedificó en estilo gótico, del que sobreviven unos muros.

Ermita de La Virgen de la Dehesa

A menos de un kilómetro, al norte del pueblo, en dirección al Duero, está la ermita de La Virgen de la Dehesa, totalmente restaurada dentro del Plan Románico Sur. Originariamente románica, de comienzos del XIII, tiene una portada de dos archivoltas lisas y una pobre decoración de hojas en la imposta. En el interior cuenta con dos altares colaterales al altar mayor.

Al Este tiene adosada la casa del antiguo santero y al oeste una pequeña sacristía. El pórtico también es moderno pero está bien conservado y da sombra y cobijo cuando la iglesia está cerrada.